Medio Ambiente firma un convenio de colaboración con Padre Rubinos para la recogida y gestión de ropa usada

firmaSe instalarán un centenar de contenedores en la ciudad para que los vecinos puedan depositar los residuos textiles

El concejal de Medio Ambiente, Enrique Salvador, firmó esta mañana un convenio de colaboración con la Institución Benéfico Social Padre Rubinos para la puesta en marcha de un proyecto piloto de carácter social y ambiental basado en la recogida selectiva de gestión de ropa usada y otros textiles y su gestión bajo principios de función social.

En concreto, el objetivo de la iniciativa es lograr la correcta gestión ambiental de la ropa usada de origen domiciliario; la identificación de los ciudadanos con un proyecto social; la creación de puestos de trabajo directos, dirigidos a personas en riesgo de exclusión social y de otras actividades complementarias derivadas de la gestión; la creación de itinerarios formativos para la inserción de personas en riesgo de exclusión social; la reinversión de los beneficios económicos derivados de la actividad en proyectos sociales; y el ahorro municipal de costes derivados de la gestión actual de los textiles, estimada en 94.100 euros al año, teniendo en cuenta que cada habitante genera, al año, unos residuos textiles de, aproximadamente, 7 kilos.

concejallTal y como explicó el concejal, hasta el momento la ciudad no contaba con una recogida específica de ropa usada aunque la Ordenanza Municipal de Residuos recomienda a los ciudadanos su entrega a entidades sin ánimo de lucro. A raíz de este convenio, los ciudadanos podrán depositar estos residuos textiles en alguno de los contenedores específicos que se ubicarán cerca de edificios o dependencias municipales y que podrían rondar el centenar en toda la ciudad. La medida se implantará, de forma progresiva, a lo largo de dos años.

Padre Rubinos se encargará, en sus dependencias de San Roque de Afuera, de la recogida de ropa, así como de su gestión y clasificación. Se prevé que el 30% de la ropa recogida tenga como finalidad la venta al por mayor para mercados secundarios, mientras que se establece que, al menos, el 30% se destine directamente a ciudadanos en riesgo de exclusión social. De esta forma, se consiguen satisfacer fines tanto sociales como ambientales, además de lograr una mayor concienciación ciudadana.

La colaboración se realizará, como ocurre en otras ciudades tales como Zaragoza, Barcelona, Ciudad Real, Málaga o Salamanca, a través de un contrato administrativo de concesión de dominio público, bajo la fórmula de adjudicación directa a una entidad sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública, y tendrá un plazo de duración de 12 años, con posibilidad de otros tres años de prórroga.